07 agosto 2017

Equinocios

Crepúsculo. Foto de Ginebra


Las macetas en flor y, en el crepúsculo, la lumbre en casa. Los gloriosos momentos que nos regala el tiempo meteorológico, sobre todo durante los equinocios. Arden feroces las podas de olivo en la base de la hoguera, mientras las de cerezo colorean de naranja la chimenea.

Deshojar margaritas y esperar ya dejó de complacerle, ahora, el hombre de ojos tristes, las observa sin despedazar los pétalos a merced de sus "incertidumbres emocionales".

Hay momentos en que ella se para a pensar y recuerda con todo detalle las palabras y las conversaciones.Aún no entiende lo que ha sucedido dentro de ella, lo que ha acontecido a su alrededor. Es como la lumbre en un día soleado de primavera...Toma aire, respira y baila mientras espera.

26 julio 2017

Escapadas

Paisajes bajo la niebla. Foto de Ginebra

Pedalea incansablemente incluso bajo la niebla, a pesar de conocer exactamente el riesgo que conlleva esta acción, pero lo asume porque estas rutas por carretera de montaña son su terapia personal. Ama esta actividad desde que su padre le regaló su primera bicicleta a la que añadió ruedines y le enseñó a montar en ella.

Junto a su padre conoció paisajes de montaña y de carretera , pedaleó al borde del mar, por calles adoquinadas de pueblos serranos y llanuras infinitas junto a sembrados.
Creció adherido a un sillín y pegado a un manillar, como apéndices de su propia personalidad.

Sólo puede escaparse días concretos, generalmente los sábados o domingos por la mañana. El trabajo y la rutina le atrapan como si fuese un insecto en una gran tela de araña que lo cubre todo. Pero en esa opacidad,el preso encuentra una salida discreta y se cuela por ella, y es entonces cuando coge su bicicleta y, sencillamente, vuela; dejando atrás pensamientos redundantes, preocupaciones, agravios y/o decepciones.

21 julio 2017

Paisajes en sepia


El camino serpentea entre el paisaje reseco, delimitando  puntos cardinales opuestos.La animada conversación cesa cuando la fotógrafa ha visto mentalmente la foto antes de materializarla con un disparo. Deja que el hombre que la acompaña se adelante unos pasos, y atrapa, con él dentro, toda esa planicie en un clic.
En la vasta llanura el tiempo se detiene y las cosas dejan de pasar, se interrumpen de pronto, y cualquier acción queda congelada en la vorágine del espacio-tiempo.

Paisajes cercanos (serie paseos con Romano). Fotos de Ginebra

La mole de granito rompe la llanura omnipresente en toda la ruta.Nidos vacíos vencidos por una luz cada vez más intensa.
El silencio lo inunda todo. Es protagonista indiscutible de la escena, por eso llevamos callados un buen rato como queriendo, con nuestro mutismo, no romper ese hechizo que proporciona un paraje natural sin tránsito humano.

13 julio 2017

Sobre la filosofía


Negro y azul. Foto de Ginebra

Revisando algunos apuntes y releyendo a los filósofos de la naturaleza, a esos pioneros del pensamiento racional que no se conformaban con las explicaciones irracionales sobre el origen del universo y las cosas que nos rodean, me detengo en Empédocles, por parecerme, como poco,un tipo interesante.

Resulta que este hombre, al contrario que sus contemporáneos monistas, propone, como sabemos, que todo está compuesto por cuatro elementos y no por uno solo (tierra, aire, agua y fuego) , hasta aquí nada que pueda dejarnos perplejos, porque otros filósofos opinaban los mismo. Ahora, lo que tiene de "inquietante" (por calificarlo de alguna forma) y original su pensamiento y lo que me sorprende es esto otro: opinaba que el origen de todo radica en atribuir al movimiento de la materia los impulsos psíquicos del amor y el odio como factores motores de cambio o de la transformación. Según él, el amor crea todo lo que existe porque es capaz de aglutinar estos cuatro elementos, unirlos; en cambio el odio los separa, con lo cual es el artífice de la destrucción.

La teoría cosmológica, no me negarán, es atrevida en tanto que aglutina las emociones, que son abstractas o metafísicas (ya que estamos hablando de filosofía) con los elementos físicos. Pero además, son estos sentimientos tan primarios (en el sentido de que son innatos y presentes siempre en nosotros) los que conforman no sólo la naturaleza o esencia del ser humano, que hasta ahí llegamos, si no que son los creadores de todo lo que nos rodea.

Todos hemos amado alguna vez, aunque no a todos nos haya durado el amor en el tiempo de la misma forma. También hemos odiado con mayor o menor grado de intensidad. Y estos dos sentimientos nos han desbarajustado bastante nuestra propia existencia, seguramente. Amor y odio, como materias en constante transformación y principios básicos del Ser. Fuerzas contrapuesta o dialéctica emocional como constructoras de lo que somos y hacemos durante nuestra existencia.

Es fascinante acercarse a la historia de la filosofía, porque es realmente maravilloso contemplar como históricamente el hombre se ha detenido a pensar sobre lo que ve y sobre lo que no ve, pero intuye de una forma u otra. En esta sociedad nuestra tan "decadente" y compulsiva, tan consumista y generadora de pensamientos ligeros y simples, lo que denomino de "fácil digestión", no parecen tener un espacio propio las ciencias sociales y la filosofía en concreto. Pero lo paradójico de todo es que es ahora mismo,pienso para mis adentros, en este preciso momento en el que vivimos, cuando más necesitamos de esta base humanística para comprender y comprendernos y, sobre todo, para retomar el rumbo y evitar que permanezcamos eternamente en una especie de deriva emocional.

La actitud crítica tan necesaria hoy, es vital en cualquier acto que emprendemos, desde la revisión reflexiva del yo hasta el mundo en el que implementamos nuestro propio devenir como individuos. La filosofía es una ciencia necesaria y útil, aunque traten de convencernos de lo contrario. Lo padecemos cuando en el currículo de ESO y Bachillerato, las horas lectivas disminuyen o pasan de ser materias comunes a ser simples optativas con mayor o menor éxito, dependiendo del profesor que imparta la materia o de los itinerarios sesgados que los alumnos y alumnas han de solicitar.
Personalmente considero que esto es un fallo terrible del sistema o, a saber, una manipulación consciente del propio sistema para evitar precisamente que pensemos y no nos conformemos con nuestra primera impresión y busquemos la verdad que está ahí  fuera esperando a ser encontrada, al menos nuestra verdad.

03 julio 2017

Un instante en el camino

Migrantes. Foto de Ginebra


Un día de septiembre emigró y recorrió una distancia más grande de lo que había imaginado cuando decidió alzar el vuelo y dejar atrás la vida sencilla que la había acompañado desde que rompiera el cascarón del huevo y viera la luz del sol y el azul del mar por primera vez.

Exhausta y desorientada, aterrizó en un prado cuajado de margaritas.Escarbó en la tierra recién arada y degustó lombrices de varios tamaños. Ahíta, descansó a la sombra de un árbol centenario y durmió un par de horas.

Reanudó su viaje sin tener ni idea de adónde quería llegar. Avistó castillos y sobrevoló cauces. Dejó atrás montañas,valles, fortalezas y casonas en ruinas. Se posó en el tejado de alguna iglesia y compartió almuerzo con otras aves viajeras.

Tras varias semanas de viaje, aterrizó en una ciudad portuaria en la que desembocaba un río que atravesaba un país entero. Atraída por el ajetreo del muelle, el griterío de los estibadores y el olor a pescado, descendió con vuelo tenue y curioso por las callejuelas estrechas y las balconadas  atestadas de brotes de geranio. 

Percibió que en esa jungla pavimentada con adoquines de piedra podía encontrar un sitio en el que pasar el invierno. No dudó en preguntar el camino hacia el albergue para gaviotas solitarias con la idea de encontrar otro viajero tocado con su misma filosofía y percepción de la vida y el devenir con el que compartir un instante en el camino.

25 junio 2017

Viejos vinilos

Imagen tomada de internet, autor desconocido

(...) Como sólo salgo de casa para ir a lo de la quimio y a que me saquen líquido del pulmón, dedico horas y horas a escuchar mis viejos discos, y qué grandeza, ¿verdad?. En la música se contiene la forma más abstracta y más nítida del sentimiento, y muchas de nuestras sensaciones perdidas están ahí, conservadas en un silencio sólido que se vuelve volátil al paso de la aguja.

 En los surcos de mis viejos vinilos está preservado en toda su exactitud lo que sentí en El Hades en el preciso instante en que Lali, mi novia revolucionaria, me dijo que yo también le gustaba y que saliésemos juntos, y nos besamos por primera vez al son de Paranoid; está contenido el subidón que tuve en mi cuarto de Veracruz cuando escuché por primera vez el Who Knows de Jimi Hendrix, está eternizado el mal rollo que me dio ver salir a Inma del Nova Lux, casi a las claras del día, del brazo de un guiri mientras sonaba A Change Is Gonna Come de Otis Redding. 

En la música está la historia viva de todo lo nuestro que murió y que renace de manera instantánea en cuanto suenan las primeras notas  de una canción que teníamos olvidada por completo, igual que resucitaron aquellas aterradoras momias de Guanajuato a las que tuvo que dar escarmiento definitivo el Enmascarado de Plata.
Con muchísimas canciones me echo a llorar. Y he descubierto que llorar no es ridículo ni dramático. Es simplemente llorar. Y las cosas simples suelen estar bien: no necesitan más sentido que el que tienen en sí mismas, que suele ser ninguno (...)

(El Azar y Viceversa, Felipe Benítez Reyes, editorial Destino, 2016)


19 junio 2017

Sobre la coherencia

Saramago. Foto de Ginebra

"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos. Sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir (...).
El problema es que la derecha no necesita ningún ideal para gobernar, mientras que la izquierda no puede gobernar sin ideales (...)"

(fragmento del discurso ideológico de Saramago)